Y ahí estaba, el primer día de mi aventura. Bien aseado, con pocas horas de sueño, pero con muchas ganas de empezar el camino.

En esta primera etapa fue un acierto el llevar las botas de montaña, ya que el terreno aunque no era complicado, al ir sobre nieve y en tramos con mucho barro pues se agradeció mucho llevar un calzado rudo.

Muchas personas evitaban el hacer el camino por la señalización tradicional debido a la nieve que había en la montaña y francamente, creo que hubiera sido una idea genial, pero en ese momento las ganas  de divertirme me pudieron más que la lógica.

En esta primera etapa aprendí que caminar por la nieve es divertido sólo si vas con raquetas, sin ellas era bastante tedioso y en ocasiones un desperdicio de energía, claramente si no llevas bastones estás vendido a ir al suelo en un mal paso.

Aunque no vayas con la idea de conocer gente, es inevitable que conozcas a personas que están haciendo lo mismo que tu y vais coincidiendo a lo largo del día.

En este mi primer día tuve la oportunidad de conocer a personas que venían de: Canadá, Alemania, Francia, Barcelona, Colombia y Brasil. Así que me pasé un buen rato hablando en Inglés, si quieres practicar el inglés no hace falta que te vayas unos días fuera, que también, puedes venir al camino y ahí podrás disfrutar de multiples acentos 🙂

Durante la mañana me crucé con una persona de Francia, que estaba haciendo el camino con su perro y algo más adelante con dos personas, una de Canadá y la otra de Alemania. Esta persona de Canadá, estaba acompañando a la persona de Alemania por que iba bastante mal en esa etapa, le acompañaba por cuidar nada más, se habían conocido ese mismo día.

Cuando llegó la hora de comer, coincidí con la persona de Canadá y Alemania. Les intenté echar un cable para ver si conseguíamos una zona dónde dormir para la persona de Alemania, pero en el pueblo en el que estábamos estaba todo completo, por lo que decidió coger un taxi para ir al final de la etapa. Como realmente este señor iba muy desgastado por su mal día, la persona de Canadá le acompaño.

Me preguntaron, ¿oye te vienes con nosotros? pues después de comer y con la panza llena era tentador tirar de transporte para acabar el día, pero todavía había mucha energía y ganas así que me animé a continuar, habíamos ido a caminar y de eso se trataba el día, caminar.

Pensaba que me faltaban unos 10km’s para terminar la etapa, pero me quedaban más… y la noche se me echó encima. Nos habíamos intercambiado los teléfonos y la person de Canadá al ver que se hacía tarde y no había llegado me llamaba a ver como iba y si estaba todo bien, la verdad es que fue curioso que una persona que acabas de conocer hace unas horas se preocupaba por tu bien estar. Al llegar tarde no sabía si iba a poder conseguir sitio para dormir, pero la avanzadilla que llegó en taxi me había reservado una cama, fue todo un detalle.

Estas son las cosas que te puedes encontrar en el camino, personas desconocidas que ayudan desinteresadamente a otro peregrino sin dudarlo y sin esperar nada a cambio.

La verdad, es que a apenas casi 2km de terminar la etapa me encontré en una senda estrecha a un pequeño rebaño de vacas pastando, llevaban terneritos y cuando voy sólo no me siento seguro caminando entre estos animales. Estuve esperando más de una hora e iba avanzando poco a poco mientras el rebaño se iba moviendo, pero la noche se echaba encima. Finalmente me decidí a solicitar ayuda a la avanzadilla a ver si podían acercarse para hacer un poco de bulto y así poder cruzar el rebaño, y justo colgar y afortunadamente ¡pasaban dos chicas haciendo senderismo! bendita suerte! así ya tenía con quien hacer bulto.

Esta historia te parecerá una chorrada, pero cuando pasas por una persecución de vaca en el monte cuando vas caminando solo, pues ya empiezas a ver a estos bichos con otros ojos.

Una vez cruzada la zona de pastoreo, se echó la noche encima sin terminar la etapa y encima con lluvia. Ahí no me quedó otra que justo antes de quedarme sin luz, sacar el frontal para terminar la etapa.

Toda una experiencia el caminar de noche bajo la lluvia.

El camino fue precioso, empezar en nieve y ver como el paisaje iba cambiando hasta terminar la jornada bajo la lluvia a oscuras.

Había sido un día largo, el madrugón para llegar a Pamplona y terminar la jornada más tarde de las 21.00h

Cené en el bar que estaba un poco más adelante, donde me reuní con la avanzadilla y conocí a más gente; Brasil, Barcelona, UK, Colombia. La cerveza terminó con mi deshidratación y me ayudó a dormir ese día 😀 había mucho que celebrar por ser ese primer día.

Esa noche dormí en un albergue que está justo al lado del puente del rio, Albergue Rio Arba Ibaia. Muy limpio y con buen desayuno, no vi que tuvieran lavadora/secadora (aunque ese día no me hacía falta). Lo único malo, los enchufes algo deficientes, al menos en la habitación en la que estaba. Una habitación de 5 literas con un servicio completo para chicos y otro para chicas.

Ese día, tras más de 26km’s tenía los pies tan doloridos que hasta me costó un poco dormir. La calefacción hacía que entraras y salieras del saco de dormir por lo que me costó tener una noche de tirón. La cama era cómoda.

Fue un primer día en el que hice buenos amigos, tuve una experiencia que no esperaba encontrar, acababa de empezar el camino.